"En Llanes hubo otro damnificado menos cinematográfico, pero tan conocido como el anterior (refiérense a una torreta del film rodáu n'Asturies). Se trata del toro de Osborne, cuya silueta acompañaba a los viajeros de la Autovía del Cantábrico cuando atravesaban el concejo llanisco. El temporal lo arrasó de madrugada, a la altura del puente de Parres. Concebido como símbolo comercial y reconvertido en símbolo "nacional", en el mediodía de ayer de este toro bravo de unos 14 metros de altura sólo aguantaban las embestidas del viento parte de un cuarto trasero y sus partes nobles. De la caída de este elemento daba rápida cuenta la Asociación de Vecinos y Amigos de Llanes, con la remisión de un escrito a Patrimonio para recuperar una silueta que, por sentencia del Tribunal Supremo el 30 de diciembre de 1997, promueven las autoridades nacionales.

Estrayiu de Glayíu.
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